El Culto

El Culto es la religión más antigua de Etrania, aunque hace alrededor de un siglo que el rey y su corte se convirtieron a la religión de la Llama, la mayoria del pueblo aun sigue las viejas costumbres.

Jerarquía

El cargo más alto dentro del Culto es el de Padre Supremo. Al tomar el cargo renuncia a su nombre y se le conoce siempre como Padre Supremo. Esta costumbre fue implantada por Damian en el año 301 durante la reforma del Culto en el que empezó a llamarsele Sacerdote Supremo, con la llegada de los Sacerdotes de la Llama, pasó a llamarsele simplemente Padre para diferenciarlos de estos últimos, aunque dentro de la jerarquía eclesiástica aun se sigue utilizando el antiguo término.

Por debajo del Padre Supremo está el consejo de magísteres. El número de magístereses es variable y los nombra el propio Padre Supremo. El consejo por mayoría puede destituir al Padre Supremo y cuando el mismo muere o rechaza el puesto es este consejo el que elige al nuevo Padre Supremo.

Por debajo de los magísteres están los clérigos o padres corrientes.

Un aprendiz de clérigo que aún no ha realizado los votos es conocido como acólito.

Panteón

El Culto adora a 7 Dioses. Estos Dioses no se manifiestan nunca físicamente pero transmiten sus voluntades a los hombres de diferentes maneras. Estos 7 Dioses son:

- Gibil: Dios supremo, es un dios ígneo y por tanto tiene su dualidad destructiva y protectora.

- Nanshe: Esposa de Gibil, representa el mundo de los sueños. Tiene un aspecto malvado puesto que los sueños representan las tentaciones que los hombres deben evitar.

- Assabin: Es el hijo de Gibil y Nanshe, y por tanto hermano de Alleta. Representa el sol y es un dios bondadoso aunque su juventud le hace ser irreflexivo y en ocasiones hasta violento. Assabin y su hermana son dioses menores y por tanto no tienen un gran ámbito. Valora el fin por encima de los medios.

- Alleta: Es la hija de Gibil y Nanshe, y por tanto hermana de Assabin. Representa la luna y es una diosa contemplativa y calmada. Su juventud hace que en ocasiones se comporte de forma egoísta. Alleta y su hermano son dioses menores y por tanto no tienen un gran ámbito. Valora el fin por encima de los medios.

- Ogmio: Dios de la sabiduría y la elocuencia. Es un dios bondadoso relacionado también con la naturaleza, la paz y el equilibrio.

- Thánatos: Dios de la muerte. Es el hermano gemelo de Manat. Además de la muerte representa la batalla y la justicia, íntimamente relacionados con su principal ámbito. A pesar del miedo a la muerte El Culto recuerda a sus fieles que Thánatos no es un dios malvado ni vengativo y sólo adjudica la muerte a quien la merece.

- Manat: Diosa del destino. Es la hermana gemela de Thánatos. Puesto que el futuro es parte de todo, Manat es parte del Panteón, pero la doctrina del Culto inculca a sus seguidores que el futuro es algo incognoscible para los humanos y que su conocimiento puede llevar al hombre a caer en errores fatales, por lo tanto no se realiza adoración alguna a Manat. No por prohibición sino por credo.

Historia

El Culto ha estado ligado a Etrania desde el principio de los tiempos. Su doctrina ha ido sufriendo cambios menores a lo largo de los siglos pero en esencia siempre ha sido la misma.

En el año 300 con la aparición de la plaga el Culto empezó a ganar fuerza pues el liderazgo del Sumo Sacerdote Damian consiguió evitar que la catástrofe fuese mayor. El propio Damian viendo la plaga como un castigo divino impuso una reestructuración del culto y de sus fieles. Durante los primeros años la cantidad de expulsados al Bosque del Desterrado fue bastante grande puesto que muchos eran portadores de la plaga y su presencia en Rostow suponía un riesgo para el resto de la comunidad. Esta reestructuración también supuso la desaparición por completo de los seguidores de Manat, portadores de la plaga muchos de ellos y culpados todos por el populacho por no prevenir ni la invasión de los mohures ni la venida de la plaga. Damian expulsó a los infectados y pidió la conversión o el destierro al resto. Prácticamente todos aceptaron la conversión, algunos se unieron a sus compañeros enfermos en el Camino del Norte, entre ellos la sacerdotisa Carys, líder del culto a Manat. Damian también tomó la decisión de que a partir de ese momento todos los Sacerdotes Supremos deberían renunciar a su nombre y tener un comportamiento modélico que evitase mancillar el nombre de sus antecesores en el cargo. "Todos llevaremos el mismo nombre, todos debemos cumplir la voluntad de los Dioses." Esas fueron sus palabras.

Su mayor crisis vino con la aparición de la emergente religión de los Sacerdotes de la Llama, desde entonces se ha visto forzado a adoptar un papel de segunda categoría a pesar de que la inmensa mayoria de la población se sigue considerando fiel a El Culto.

Durante el reinado de Tyndell, el primer rey Fénix, hubo algunos enfrentamientos con los sacerdotes de la Llama, ya que El Culto se resistió a perder algunos de sus privilegios. Pero su sucesor Erebard consiguió mantener la paz y dirimir la diferencia entre ambas religiones. En tiempos recientes, el senescal Meekin ha prohibido y perseguido a todos los seguidores de El Culto, por lo que ahora deben permanecer en la sombra y sus fieles mantienen su fé en secreto.

El Sacerdocio de la Llama

Los sacerdotes de la Llama es la religión más reciente en Etrania, y es la religión oficial del reino desde hace un poco menos de un siglo. Todos ellos adoran únicamente a Gibil como deidad suprema.

Aunque reconocen la existencia del resto de deidades, consideran que se han alejado de los humanos y los han abandonado a su suerte. Mientras que Gibil, el protector, es el único que se preocupa en cuidar a su pueblo y el único que merece adoración.

Jerarquía

Los sacerdotes de la Llama no siguen una jerarquía muy estricta. Cada sacerdote actua de forma independiente y acorde al credo del Sacerdocio, por lo que la mayor parte del tiempo actuan sólamente de acuerdo a su criterio.

No suelen residir en ningun sitio permanentemente, ni tienen ningun tipo de santuario. En su lugar suelen recorrer los pueblos, aldeas y caminos de Etrania y resolviendo las injusticias que observan a su paso. Cuando esta labor interfiere con las fuerzas del rey o de otras casas nobles, el poder civil suele mantenerse al margen y dejan actuar a la ley eclesiástica y sus enviados. Si la disputa no se resuelve amistosamente, ambas parten pueden elevar su queja al Rey para que dictamine quien tiene juridiscción sobre ese asunto.

En ocasiones un problema puede ser demasiado grande para un único sacerdote y entonces se recurre a la figura de La Mano de Gibil. La Mano de Gibil es el único cargo que existe en el sacerdocio de la Llama, su elección se realiza mediante Concilios, que son las raras ocasiones que los sacerdotes se reunen entre sí.

Cuando un problema por su gravedad requiere de cierta urgencia, cualquier sacerdote puede solicitar un Concilio a La Mano de Gibil, el cual decide si el caso es lo suficientemente importante para convocar a todos los sacerdotes del reino. Una vez reunidos, todos los sacerdotes pueden expresar su opinión y es la Mano de Gibil el que se encarga de tomar las medidas adecuadas en cada situación.

La vida de los sacerdotes suele ser austera e itinerante, suelen dormir al raso y no se permiten lujos ni caprichos que permitan que se debilite su espiritu. Suelen ir con la cabeza rasurada y siempre apoyados en un bastón el cual manejan con destreza.

Los sacerdotes suelen considerar mucho la aceptación de un nuevo miembro como ácolito. No se conoce ningun sacerdote de origen noble, si no que todos ellos son de origen humilde y plebeyo, ya que sólo este tipo de personas sabe como dedicar su vida a servir y no a ser servido.

Historia

Los origenes de los Sacerdotes de la Llama son oscuros y poco conocidos. Lo poco que se sabe, es que en los peores tiempos de la Guerra de las Cenizas. Un grupo de hombres de origen humilde, armados unicamente con una túnica, un bastón y los fabulosos dones de Gibil, se interpusieron entre los desmanes de ambos ejercitos y se opusieron al despotico régimen de Rackhar el Rojo.

Despues de la batalla de la Colina de Meggido, una gran columna de fuego arde en ese lugar desde hace ya 87 años. Los sacerdotes han deambulado desde entonces por el reino impartiendo justicia y siguiendo el ferreo código de conducta que se transmite oralmente de Sacerdote a ácolito.

Los Sacerdotes tuvieron algunos enfrentamientos con el Culto durante el reinado del rey Tyndell, pero desde entonces no han vuelto a enfrentarse de forma significativa. El Sacerdocio siempre ha respetado a El Culto y los considera como ovejas descarriadas a las que hay que reconducir a la verdadera fé. Ven con buenos ojos que los fieles del Culto abandonen su religión abracen la religión de la Llama, pero consideran la propia apostasía de su religión como un crimen capital que puede ser penado con tortura o muerte.

Los Sacerdotes de la Llama han vivido desde entonces como ermitaños y ascetas en los lugares más reconditos, y raramente se mezclan en la politica de las casas nobles, ni en las intrigas de la corte. Situación que la nobleza agradece profundamente.

Cuando un Sacerdote accede a entrenar a un ácolito, le hace un profundo examen mental, interrogandole y cuestionandole con supuestos problemas éticos y morales. Si el Sacerdote considera que el ácolito tiene un alma pura y limpia, empieza a explicarle el credo del Sacerdocio y que acciones debe seguir para agradar a Gibil, el protector.

Despues de un tiempo sirviendo a Gibil, el ácolito tiene que superar el ritual de la Senda de la Ceniza. Este ritual solo puede celebrarse en la colina de Meggido y consiste en pasar sobre las llamas y salir incolume por el otro lado. Cuando el ácolito acaba pasando sobre las llamas y no ardiendo en el intento, se le reconoce como bendecido por Gibil y digno de servir a su causa. Desde ese momento es tratado como un Sacerdote de la Llama de pleno derecho. Sus ojos cambian a un color carmesí y desde ese momento puede empezar a aprender los dones de Gibil para manipular y controlar el fuego.

Son muchos los que no pasan la prueba y acaban ardiendo entre feroces gritos y lamentos. Pero Gibil sólo admite a los más aptos a su servicio y aunque los Sacerdotes lamentan cada ácolito que no supera la prueba, entienden que es por un bien mayor.

Los Sacerdotes consideran el Don de Gibil como un don valioso y sagrado que no debe ser utilizado a la ligera. Por ello entrenan a sus acolitos en la disciplina a como y cuanto utilizarlo. Esperan que un Sacerdote intente solucionar los problemas por medios mundanos, por eso les enseñan desde bien temprano a cultivar su cuerpo y saber luchar y manejar el bastón. Enseñan que utilizar el Don siempre debe ser el último recurso.

Cada vez que un Sacerdote emplea el Don, está elevando una plegaria y pidiendo la intervención del propio Gibil en el mundo. Por lo que utilizarlo para casos banales enoja sobremanera al propio Dios. Esto puede desembocar en la expulsión del Sacerdote y la prohibición del Don.

En la mayoria de ciudades esta prohibido utilizar el Don de manera manifiesta si no es por una urgencia. A pesar de han pasado muchas decadas en el reino, la mayoria de la población es fiel a El Culto y desconfian y temen el uso del Don en su presencia.